¿Qué puedes hacer?

• Genera declaraciones en apoyo a la lucha contra el fraude constituyente que intenta el oficialismo.

• Promueve eventos que informen sobre la inconstitucionalidad del proyecto de Asamblea Nacional Constituyente.

• Conviértete en Defensor de la Constitución individualmente o como parte de un comité en donde vives o trabajas, para realizar campañas pedagógicas que promuevan el rechazo activo al proyecto totalitario que busca imponer una minoría que desconoce la voluntad del pueblo.

MANIFIESTO

Venezuela se encuentra en el cráter de un volcán. La mayoría de los venezolanos se ha envuelto en un protagonismo tan justificado como desesperado, para enfrentar situaciones sin precedentes de hambre y carencia de medicamentos y para salvar la Constitución de 1999, pacto social que consagra las reglas del estado de derecho y la estabilidad económica y social. Unos pocos auspician que predomine la extrema violencia. Los puentes se han roto. Una mayoría inerme se enfrenta a una minoría que no quiere ceder el poder.

La Constitución está en trance de ser derogada por una Constituyente viciada de nulidad, entre varias consistentes razones porque, a tenor del artículo 347 constitucional, el Presidente del Ejecutivo Nacional ha usurpado la competencia del depositario del poder constituyente originario, único autorizado para convocarla.

Defender la Constitución es un deber inexcusable. En el marco de ella conviven todas las corrientes del pensamiento, y se mantiene el debate bajo la protección de sus normas, dejando al pueblo soberano, y solo a él, la decisión sobre la forma como ha de ser gobernado el país.

La pretendida Asamblea Nacional Constituyente, en cambio, incorpora a las bases comiciales un sistema corporativo basado en registros paralelos, ajenos al registro electoral. Sin usar con ligereza el calificativo de fascista, el rasgo corporativo de esa ideología se percibe en tales bases comiciales, cuya índole se asemeja al modelo derrotado en la Segunda Guerra Mundial.

El Frente para la Defensa de la Constitución y de la Democracia (Frente DeCoDe) que hemos constituido, se propone unir a la nación e impedir semejante retroceso histórico. La nación es plural en sus creencias y en sus ideas. El punto de confluencia del pluralismo es la Constitución, sin que nadie tenga que arriar sus banderas. No impone una sola voluntad, una sola ideología, una sola confesión religiosa, una sola política o un solo partido. Todos caben en ella en el marco del respeto a los derechos humanos, de mayorías y de minorías.

Saludamos a la sociedad civil y a los partidos que luchan por conjurar el deterioro de la vida de los venezolanos y por sostener la convivencia democrática. No pretendemos sustituirlos ni ofrecemos terceros caminos. Este Frente nace para extender el campo de la unidad de los venezolanos más allá de sus actuales fronteras.

Convocada contra la Constitución, el intento de Constituyente obliga a una pacífica movilización, pues si lograra imponerse la patria de Bolívar entraría a pendular entre la ley de la selva y la indecible lucha por iluminar el amenazado horizonte democrático.

Estamos llamados a unirnos todos. A entendernos para salvar la Constitución, superar la tragedia para garantizar la alimentación, la salud, la seguridad personal, la educación y para devolverle a nuestra abrumada Patria el derecho a progresar en paz.TpFrente para la Defensa
de la Constitución y la Democracia
(Frente DeCoDe)

MENSAJE A LA JUVENTUD Y A LOS ESTUDIANTES VENEZOLANOS

Quienes suscribimos este documento, integrantes del Frente Para la Defensa de La Constitución y la Democracia (Frente DeCoDe), entregamos este mensaje solidario a ustedes, jóvenes y estudiantes que, con admirable valentía e impresionante capacidad de sacrificio, se han colocado de nuevo en primera línea de la lucha democrática del país.

Durante meses las calles de Venezuela se han colmado de manifestaciones contra la bárbara agresión oficialista, cargada de balas y bombas. Casi a diario el fuego represivo cobra vidas de jóvenes y estudiantes soñadores de libertad y democracia como ustedes, enluta hogares y multiplica heridos, encarcelados y torturados, mientras voceros del gatillo que dispara culpan a las víctimas para encubrir a los victimarios.

La juventud y los estudiantes de nuestro país viven en trance de heroísmo, brazo a brazo con la mayoría social que lo pone todo en juego por la libertad. Haciendo honor a su hermosa historia, estudia y lucha para alcanzar a diario, con una victoria más, una vergüenza menos.

La clave del éxito de la unidad democrática, de la cual son ustedes vanguardia merecidamente enaltecida y ejemplar, reside en la sabia combinación de pasión movilizadora y templanza para gobernar esa pasión y sintetizarla en una agenda a la vista de todos, cual receptáculo de las más sentidas aspiraciones de los ciudadanos libres. Nos duele nuestra cruelmente fragmentada Nación; asumimos la misión de reunificarla respetando la diversidad de sus pensamientos y banderas, con mano tendida a quienes desde el oficialismo corren el riesgo de defenderla. Es la causa que nos une.

Debe ser también la causa de los militares que se resientan por ser obligados contra su conciencia a reprimir salvajemente a sus compatriotas, a su abnegada Juventud, plena de sueños de redención social. Hay perceptibles reservas democráticas en la Institución Armada. No podemos culpar a todos de la brutal campaña contra los Derechos Humanos dirigida por una minoría embriagada de poder. En plena refriega, valientes muchachas y muchachos los encaran con palabras de elevado sentido ético.

Ustedes –les dicen– son venezolanos como nosotros y, al igual que todos, son víctimas de un régimen inhumano como pocos lo hayan sido en la historia de la iniquidad y el vejamen. Les pedimos que no manchen su uniforme. No hay autoridad que pueda inducirlos a cometer delitos, más si son de lesa humanidad. Nadie puede ordenarles que disparen contra su pueblo y su juventud.

Ese mensaje, repetido hasta el cansancio, va enlazado con la razón de ser de la lucha juvenil y estudiantil, junto a la de todos los compatriotas honrados: Queremos un cambio pacífico, electoral y constitucional para una sociedad desarrollada, libre, sin el estigma del hambre, la inseguridad, la precariedad de la salud, cuya educación no sea nunca más arma de acero de la voluntad autocrática y donde reinen la justicia y la convivencia y no la venganza estéril. Una democracia civilizada, con los más elevados niveles de vida y bienestar, cimentada en el respeto irrestricto a todas las corrientes ideológicas. Un gran territorio donde quepan todos y corresponda al pueblo soberano, y sólo a él, decidir el destino de esta Patria

Queridos compañeros.

Tenemos el honor de llamarlos así, compañeros, porque nuestro corazón late al ritmo del de ustedes. Es la fraternidad de las trincheras, como la definiera el célebre pensador Jean Paul Sartre.

Es éste un reconocimiento a los jóvenes y a los estudiantes, que tan noblemente representan ustedes, así como a nuestro país por contar con una Juventud gallarda y heroica, a la altura de los mejores momentos de su historia

Frente para la Defensa de la Constitución y la Democracia
(Frente DeCoDe)

 

Defender la Constitución es un deber inexcusable.
En el marco de ella conviven todas las corrientes
del pensamiento, y se mantiene el debate
bajo la protección de sus normas,
dejando al pueblo soberano, y solo a él,
la decisión sobre la forma
como ha de ser gobernado el país.